Cuarta semana, o la insoportable levedad de estar sin Wifi en casa

Pues eso, aquí estoy tirando de una de las redes de Vodafone. Os explico, aquí Vodafone tiene un monopolio montado en cuanto al tema de redes inalámbricas de la hostia y prácticamente en cualquier lugar tienes “tres/cuatro rayitas” de conexión inalámbrica. Total, que te da la opción de por 10 euros disfrutar de una semana de Internet y, la verdad, no va nada mal. Va bastante rápido, pero claro, ya sabéis cómo funciona aquí el tema del Internet y las descargas, y si no lo sabéis, no os preocupéis, que yo os lo explico aquí:

https://viviendoendoichland.wordpress.com/tema-descargas-ilegales/

En cuanto al trabajo, me va muy bien en el colegio. La verdad, me encanta, se está a gusto y todo el mundo me trata genial. Esta semana hay un intercambio con un colegio de Logroño, y la verdad que los pocos momentos que he compartido con ellos han sido muy agradables. Incluso ahora veo las cosas desde el otro lado y me voy de barbacoa con los “profes” un viernes por la noche.

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Noche de dieta hiperproteica total en casa de Stefan Ruppel. A 10 kms de Sehnde

El mayor inconveniente es que algún que otro día me voy a tener que levantar a las 05:30 de la mañana si quiero llegar a mi pueblo para la primera hora de clase . Encima mi pueblo me recibe cada mañana de la siguiente forma:

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Pueblo fantasma. Un poquillo de cague, la verdad. 07:00. 5-6 grados. Sehnde

Total, que acostumbrarse a la vida laboral en Alemania implica acostumbrarse también a la vida diaria en Alemania, por supuesto. Ha habido días de esta semana que, sin exagerar, me he ido a dormir a las 21:30. Lo de comer sobre las 12:30-13:00 ya lo tengo más que normalizado. Por cierto, empiezo a sentirme como en casa y eso es bueno. Estoy cómodo aquí.

Bueno, otras cosas que merecen la pena contar son el tema fregona y el tema barrer. Dicen que no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Bueno, ¿qué pasa si os digo que aquí no se lleva casi nada lo de la fregona y el cubo? La mayoría de los alemanes friegan y barren agachados.

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Mis snacks para ir al cole. Sin gluten. Baratísimos. Adictivos. Lidl

Para mejorar el alemán estoy viendo típicos canales de la televisión que admiten subtítulos (en alemán), escuchando algunos grupos de música actuales y, mi cosa favorita, comprarme los DVD de películas y series que conozco (por ahora El Señor de los Anillos y la primera temporada de El Mentalista) en alemán. También estoy leyéndome el primer libro de Harry Potter, pero claro, el vocabulario a mi parecer es chungo. Asequible, pero chungo. Poco a poco (Stück für Stück).

Por cierto, ¿os he dicho que he perdido 9,7 kilos en 7 semanas con lo de la alimentación sin gluten y sin azúcar? Pues eso, da que pensar… Aunque aquí en los supermercados no hay tantas cosas como yo esperaba que iba a haber. Está a la misma altura que España en cuanto a alimentación biológica, y sobre todo, en cuanto a precios. Está genial que la comida más saludable tenga un precio por las nubes.

Ya os contaré las demás aventuras de esta semana: por ahora voy a Wolfsburg (Wolfsburgo, en español) con el grupo de Logroño el martes y me vuelvo a España el viernes día 28 para celebrar Halloween en Madrid.

Vuelvo el día 2 de noviembre a Alemania, pero esta vez no lo haré solo.

Se viene también mi madre. Sí, esa mujer que se atasca con el Good morning. Y va a tener que desenvolverse durante más de dos semanas en Hannover conmigo.

Seguiremos informando.

 

 

 

 

Tercera semana: buscar trabajo

Buscar un Minijob es fácil. Encontrar un Minijob en el que no te quieran pagar una “rata” ya no lo es tanto. En la primera semana había encontrado muchas ofertas de trabajo en distintos establecimientos de la calle Lister Meile. El problema principal es que yo no tengo experiencia (Erfahrung). Sin embargo, a mí me apetecía iniciarme en el mundo de la hostelería, pero claro, para explotadores, ya tenemos España.

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El restaurante español en el que trabajé unos días. Hannover.

El caso es que estuve trabajando en un restaurante “español” durante un par de días. Las comillas están ahí porque era curioso que el único español que había en ese establecimiento era yo, el resto eran peruanos (muy buena gente, por cierto) y turcos (los jefes).

Total, que me negué a trabajar por menos de 8,5 €/h y al final acordamos que le iba a dar clases de español a uno de los jefes turcos por 13 €/h, así que tampoco he salido mal con el cambio.

¿Qué hemos aprendido estos primeros días?

  • Que hace mucho frío, que cuando refresca, refresca. Y que lo de hacerse con una bicicleta todavía está en el aire…
  • Que con las clases particulares de idiomas se vive bastante bien.
  • Que conseguir tener Wi-FI en casa es casi tan complicado como encontrar piso en Alemania.
  • Que los domingos aquí no se puede hacer ruido. Increíble, pero cierto.
  • Que en las casas alemanas se dejan los zapatos en la entrada. ¡Habrá que cambiarse de calcetines más a menudo!
  • Que por *mu’ bonico que tengas el currículum en alemán (Lebenslauf, algo así como ruta o carrera de vida), si no sabes hablar con fluidez, aquí no encuentras trabajo…

Fin de la experiencia de Manuel en el sector de la hostelería. Seguiremos informando.

Segunda semana: Nein, es tut mir leid

Hoy hace ya una semana que estoy viviendo en Hanóver (Hannover en alemán). Los primeros días se pasaron tímidamente entre papeleo y más papeleo porque, claro, para sobrevivir aquí necesitas:

  • Obviamente el contrato de arrendamiento correspondiente.
  • Hacerte la Anmeldung, que es el registro en el que te inscribes para ser ciudadano temporal de la ciudad. Normalmente se hace en el ayuntamiento de la ciudad pero existen centros habilitados (Bundesamt). Para ello necesitas el contrato de arrendamiento.
  • Abrirte una Girokonto, es decir, la típica cuenta corriente. Para ello necesitas tanto el contrato de arrendamiento como la Anmeldung.
  • Sacarte la tarjeta de transporte para que no te saqueen cada vez que te compres un ticket de viaje individual.

La vida del auxiliar de conversación es una vida muy dura, sobre todo cuando te dicen a día 30 de septiembre que el próximo día de trabajo es el 17 de octubre y que te van a pagar el mes de octubre por completo habiendo trabajado solo dos semanas. Ahora estoy intentando buscar lo que aquí se denomina un Minijob, es decir, un trabajo con un horario menor que el trabajo a tiempo parcial. El Minijob te permite ganar hasta 450 euros trabajando hasta 15 horas semanales, así que aquí estamos, imprimiendo mi curriculum (Lebenslauf) y echándolo por todos lados.

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Aegidiankirche, memorial de las víctimas de los bombardeos de 1943. Hannover. 

Tenía pensado hacerme con una bicicleta (Fahrrad), pero hace un frío bastante considerable para ser octubre y, la verdad, no me imagino yendo en bicicleta en diciembre, pero bueno, todo se verá. El transporte público funciona bien y nunca he sido tan amante del ejercicio físico. Por si fuera poco, entro en una tienda de bicicletas de mi barrio (Ricklingen) con la mejor intención del mundo y el vendedor me sorprendió con una simpatía que desbordaba por los poros de su piel. Obviamente no; el vendedor fue muy borde con una persona que estaba intentando hablar su idioma. Me respondió Nein, es tut mir leid, el equivalente a “No, lo siento”, cuando entré en la tienda preguntando en primer lugar si tenían bicicletas económicas y, en segundo lugar, si hablaba un poco de inglés para explicarle mi situación.

“Nein, es tut mir leid”.

También he visto cosas muy raras: una mujer sacando a pasear a un perro en un carrito de bebé va en primera posición de la lista. En fin, yo venía avisado, aquí se habla muy bien alemán y tal, pero los alemanes del norte con los que interactuado son unos aburridos y unos bordes de cuidado. Menos mal que seré bilingüe (zweisprachig) pronto…

Poco se ha hablado de que estoy perdiendo aquí peso como un…

Seguiremos informando.

Primera semana: Kartoffeln

Nuestro primer destino tras dejar las cuatro paredes del albergue de Colonia sería la Kardinal Schulte Haus, a unos 45 minutos de la ciudad. Allí hicimos un curso de formación de 3 días en el que nos conocimos todos los auxiliares de conversación de español que íbamos a trabajar en Alemania. Ya me he ganado la fama de “rarito” al comer sin azúcar y sin gluten (Glutenfrei) sin ser ni diabético ni celíaco.

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Mi cara cuando veo el tamaño de los periódicos en Alemania. Catedral de Colonia.

Unos andenes más y ya llegaría a Hannover. Ya estoy haciendo algo que me gusta. Enseño español a unos niños de entre 11 y 14 años que están deseando aprender mi lengua materna y que, por cierto, dominan el inglés a un nivel que ya hubiera querido yo con 18 años. Ahora tengo dos semanas de vacaciones (por ser vacaciones de otoño, o Herbstferien), así que me adaptaré tranquilamente al medio. Soy auxiliar de conversación en Sehnde, un municipio que pertenece a Hanóver (o Hannover, en alemán) y donde está mi lugar de trabajo, el KGS Sehnde. El primer día fue muy especial: me ha recogido mi tutora en mi casa y he estado de oyente en su clase de inglés. Luego, conocí a parte de mis colegas (meine Kollegen) y he dado clase con Jasmin, la profesora de español. Las cosas han cambiado y dan mucho que pensar: hay un chiquito superdotado de 10 años con Síndrome de Asperger en una clase en la que hay gente ya de 12 (y la correspondiente asistente a su vera), hay una chica que padece depresión fácilmente detectable y tres niños con TDAH. Encuentro, por cierto, muy acertada la inclusión de este tipo de niños en clase.

La palabra Kartoffeln nos ha hecho gracia al 76% de los estudiantes de alemán desde siempre, probablemente por su sonoridad. Normalmente no os podéis fiar de las cifras en las que baso mis estudios. Ha habido muchos “puntazos”, por decirlo de algún modo, con uno de estos niños más nerviosos de lo normal que contestaba en la clase a todo con Kartoffeln. “¿Cuántos hermanos tienes?””Tengo dos Kartoffeln”.

Mi edad del pavo, o Flegeljahre en alemán, fue increíble.