POST SERIO: de casa en casa… y no sabes lo que te pasa

Vuelta a escribir. La verdad es que no hay tiempo para nada. Es el primer año que sufro la llamada cuesta de enero porque antes (cuando eras estudiante) existía esa época de exámenes en la que tú durante x semanas (2 o 3) te organizabas todo. Y a mí me encantaba. ¡Qué me gustaba a mí levantarme, tomarme un cafelillo y organizarme el día! ¡Llovían los folios en las bibliotecas de Granada!

Ahora llueve lluvia, como es normal. Y nieva. También nieva. Hace mucho frío por aquí. Menos mal que me he comprado un abriguillo en las rebajas (Schlussverkauf).

p70117-121942
Abriguillo y pijama nuevo. Hannover. Polo Norte

Yendo al caso, ahora debería estar muy ocupado aprendiendo alemán o traduciendo y tal (estoy traduciendo mi primera novela y tengo un plazo bastante largo). Pero el caso es que me está costando la vida. Nunca me había costado tanto, tras unas navidades, volver a la realidad. Además es una sensación muy rara e incómoda.

Os pongo un ejemplo. Para llegar aquí, he tenido que coger un avión desde Madrid a Hamburgo y, luego, un tren desde Hamburgo a Hannover. Bueno, ha pasado ya más de una semana desde que he vuelto y me noto descentrado no, next:

  • Voy por la calle y no soy capaz de centrarme en lo que estoy viendo.
  • Soy incapaz de mantener una conversación relativamente seria en alemán ahora mismo.
  • Estoy un poco más apagado que de costumbre.
  • No tengo mucha motivación para ir al instituto y levantarme a las 6.30 con el frío que hace.

Estoy seguro de que es el karma ese, por algo que he hecho.

Pero en verdad también os digo que no podemos olvidar que para todo en la vida hay un proceso de adaptación. Igual que me tuve que adaptar en septiembre-octubre, ahora también me tengo que adaptar a esta rutina. Y no olvidemos que un proceso de adaptación es un desajuste o, más bien, un nuevo ajuste de nosotros mismos. Y eso a veces no es fácil. Pero como se suele decir, es cuestión de tiempo.

Total, que me despido ya por esta semana. A ver si va mejorando la cosa, que seguro que sí.

🙂

¡Por la sombra!